La terapia transcraneal es usada también para tratar patologías como la fibromialgia, la migraña y la ansiedad.

Cuando se diagnostica una enfermedad, lo que todos esperan es que haya un tratamiento con el que podamos sanar. Pero, lamentablemente, muchas veces las patologías causan síntomas que son tan complejos como el mismo cuadro, como por ejemplo el dolor crónico. 

En Chile, según un estudio publicado el año pasado por la Universidad Católica de Chile y la Asociación Chilena de Seguridad (Achs), un 25% de la población padece de dolor crónico por diversos motivos. 

El informe Radiografía del dolor en Chile, también concluyó que la presencia y severidad del dolor crónico aumenta con la edad y es considerablemente más alto en quienes están desocupados e inactivos. 

Si obervamos la radiografía según el género, las mujeres resultan más afectadas por el dolor crónico. Un 32,9% de ellas sufren estas molestias por diversos motivos, mientras que en los hombres es un 18,9%. Pero además, las mujeres lo experimentan con más severidad. 

Cabe señalar que el dolor crónico es parte de la sintomatología por ejemplo de algunas enfermedades como la fibromialgia, la esclerosis múltiple, la depresión, entre otras. 

La terapia transcraneal: una alternativa al dolor crónico

La terapia transcraneal es una técnica de neuromodulación no invasiva, que tiene como objetivo generar plasticidad neuronal

Se aplica a través de corriente galvánica (directa) de baja intensidad por medio de electrodos que van ubicados en la zona del cuero cabelludo. Aunque no produce dolor, para algunos puede ser incómoda en las primeras sesiones.

Es utilizada para pacientes con depresión, cuadros de ansiedad, migraña, adicciones, trastornos obsesivos compusivos, fibriomialgia, dolor crónico, entre otras condiciones. 

Generalmente se utiliza cuando otros tratamientos no han dado resultado. Además no puede ser aplicada a personas con fracturas de cráneo, heridas abiertas, epilepsia, embarazos, implantes metálicos en la cabeza; y niños menos de dos años

Según la Clínica Mayo puede provocar algunos efectos secundarios leves o moderados que se deben tener en cuenta:

  • Dolor de cabeza
  • Dolor en el cuero cabelludo
  •  Aturdimiento
  • Hormigueo o espasmos en los músculos faciales

 

Estas molestias suelen disminuir con más sesiones.

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