Lesiones de piernas en verano: las más comúnes y cómo prevenirlas.
02/02/2026
El verano invita a moverse más:
Caminatas por la playa, partidos improvisados, trote al aire libre o actividades recreativas que muchas veces no forman parte de la rutina habitual. Sin embargo, este aumento de actividad, sumado al calor y a superficies irregulares como la arena, hace que las lesiones de piernas sean especialmente frecuentes.
Entre las molestias más comunes se encuentran:
Los desgarros musculares en gemelos e isquiotibiales, por esfuerzos explosivos sin previo calentamiento.
Calambres musculares y dolorosos, generalmente se presentan durante la noche.
Sensación de pesadez o piernas cansadas, debido a las altas temperaturas.
Dolor punzante o irradiado (ciática) y procesos inflamatorios por exceso de actividad sin descanso.
Inflamación o sensación de calor persistente.
Otro factor a considerar es la falta de recuperación.
El calor favorece la fatiga muscular y, si no se respetan pausas adecuadas, los tejidos comienzan a resentirse. Seguir entrenando o jugando con molestias leves puede aumentar el riesgo de que una lesión pequeña se transforme en una más limitante.
Cuando el dolor aparece y no se va con el paso de los días, o limita el movimiento normal, hay que prestarle atención. Evaluar a tiempo permite identificar el origen del problema y tomar medidas para evitar que la lesión avance y se convierta en un problema el resto de la temporada.
En Clínica CRL
Contamos con procedimientos para tratar las lesiones de piernas según cada caso, combinando kinesiología musculoesquelética y ejercicio terapéutico orientado a recuperar movilidad, fuerza y control del movimiento. En situaciones específicas, se pueden integrar técnicas avanzadas como fisioterapia invasiva o terapia transcraneal para el manejo del dolor crónico.
Para evitar que una lesión detenga tus planes, sigue estas recomendaciones:
Hidratación estratégica: El músculo deshidratado es más propenso a calambres y desgarros. No esperes a tener sed para beber agua.
Calzado adecuado: Evita las caminatas largas en sandalias excesivamente planas (hawaianas). Usa zapatillas con buen soporte, especialmente en terrenos irregulares.
Carga progresiva: Si no has entrenado durante el año, no intentes correr 10 km el primer día de vacaciones. Aumenta la intensidad de forma gradual.
Enfriamiento activo: Al terminar tu actividad, dedica 5 minutos a movilizar tus articulaciones y elevar las piernas para favorecer el retorno venoso.
No pierdas parte de tu verano con una recuperación. Si identificas una molestia persistente en tus piernas, agenda una evaluación con nosotros. Vuelve a vivir, vuelve a rendir.